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domingo, 6 de octubre de 2013

Formas de eseñar

Articulo 342


La escuela no es neutra.

 



Hoy en día las instituciones educativas han cambiado los métodos y la forma de enseñar.

Los padres desde afuera ,pueden participar en forma directa o indirecta en la educación de  sus hijos  haciéndola  más fructífera.

La comunidad es un sector importante que le da identidad a la institución escolar .Ese lugar tan fantástico en donde conviven muchas culturas tiene sentimientos.

Muchos padres vienen a veces a la escuela  inseguros o desconformes de la forma de enseñar de los maestros.

-“...Yo no estoy de acuerdo con la forma con que la maestra enseña...”
-“...Este año parecería que la maestra manda los deberes para los padres y no para los alumnos...”
-“...Que mi hija haga sola las tareas, o...es para mi la nota del carné!...”


A veces quedan conformes de las explicaciones que los maestros dan de sus actividades y otras veces no.
Pasiones, encuentros, desencuentros, alegrías, sustos, asombros, suerte del docente de este año, son algunos de los tantos sentimientos que se viven a diario.
Es que la escuela no es neutra. Tiene espíritu, pasión, afectos. No es meramente un edificio donde se cumplen tareas, formulismos y horarios.
La escuela late desde que abre sus puertas hasta que las cierra a la salida del último alumno.
Y aún así, luego la escuela sigue latiendo. Cada integrante, maestros, padres, alumnos y vecinos llevan a sus hogares para compartir todo lo que vivieron en la jornada.


-“...La maestra dijo hoy que...”
“-....Qué hablaron en clase?....
“-Sólo eso escribiste en el cuaderno?...”
“...-Aprendiste algo hoy?

La sala del aula ,ese espacio en donde se desenvuelve un proceso de interacción entre la enseñanza y el aprendizaje, entre los objetivos y propósitos entre los afectos y las responsabilidades no tiene fronteras. Porque en cada hogar se comenta lo que se hizo en clase. Cada uno libre de pensamiento opina, discute y argumenta esta acción.
Todo esto es parte de la búsqueda de identidad, a nivel localidad, familiar o personal.
Por  todo esto hoy en día las instituciones reclaman la participación de los padres en el quehacer educativo. Participación entendida como la forma de colaborar con la escuela  desde el rol que ocupa .

-“Mire maestra a mi no me gusta su forma de enseñar, los niños no aprenden...”
-“-¿Por qué no manda menos tareas...?


Los docentes nos hemos visto a diario cuestionados e interpelados .Es muy difícil de trabajar cuando los sentimientos  y los afectos atraviesan el currículum escolar.
“-A veces me desanimo de ver de cómo conformar a los padres, a la institución ,a mis niños y a mi misma...”

Es realmente un desafío el evitar fragmentación donde lo que se busca es espacios de trabajo cooperativo .La educación que cada uno como padre tuvo, difiere mucho de la que hoy se ve en las aulas. Los encuentros y desencuentros de padres y escuela surgen a diario porque es muy difícil interpretar  la vida dentro del aula. La  acción multicultural de la escuela hace que los maestros tengan  que actualizarse para dar respuestas a las necesidades de las familias que conviven  en el día a día.

Surgen desde la interna de cada escuela. los diálogos de los docentes preguntándose en la agenda educativa  ¿cómo enseñar ¿ ¿qué enseñar? Y     ¿ para qué enseñar.? Cómo así ,las dudas o incertidumbres de las familias sobre el accionar docente.
Son profesionales, casi expertos  en educación, apasionados de su trabajo y  tienen muchos recursos a utilizar en cada situación y hacer uso de criterios acordes y establecidos  en cada institución.
Los padres sólo deben velar para que éstos propósitos se cumplan y dejar que quienes han elegido la profesión docente tienen la aptitud para eso,  den prioridad a la enseñanza, apliquen el plan de estudios  previamente planificado.
Ayudar “desde afuera” significa colaborar  apoyando la labor, incentivando al hijo a contribuir, colaborar y sobrellevar el curso. Acercarse a la escuela para conocer al docente, tratar de tomarle afecto, porque es quien está cerca del pequeño estudiante para ayudarlo a aprender  a crecer.

La escuela, las aulas es razón e intuición, es saber y es sentimiento, es diseñar previamente y tener plasticidad parea resolver cuestiones que se presentan. Es el espacio de las rutinas, pero también el espacio de creación, de formación de hábitos con cierto rigor disciplinario, pero también con afecto y cariño.
Hay que pensar la escuela e interpretarla.  Todos somos parte de una historia colectiva social donde cada uno es una individualidad lo que significa también que dentro de esta trama social ,el ser docente( que es quien está preparado para enseñar el currículo), el ser alumno )quien debe venir a la escuela para aprender) y el ser padres (quienes son los que deben apoyar el proceso educativo y no interceptarlo ) son los actores que deben buscar la manera de convivir, adaptarse y aceptarse.

Ana Maria Castro Luca
Docente y E. Licenciatura en Ciencias de la Educación.
anamaria28@hotmail.com





viernes, 4 de octubre de 2013

La escuela late.

Art.341
Ana María Castro Luca.
Lic. en Cs de la Educación



La escuela no es neutra.






Hoy en día las instituciones educativas han cambiado los métodos y la forma de enseñar.
Los padres desde afuera ,pueden participar en forma directa o indirecta en la educación de  sus hijos  haciéndola  más fructífera.
La comunidad es un sector importante que le da identidad a la institución escolar .Ese lugar tan fantástico en donde conviven muchas culturas tiene sentimientos.

Muchos padres vienen a veces a la escuela  inseguros o desconformes de la forma de enseñar de los maestros.

-“...Yo no estoy de acuerdo con la forma con que la maestra enseña...”
-“...Este año parecería que la maestra manda los deberes para los padres y no para los alumnos...”
-“...Que mi hija haga sola las tareas, o...es para mi la nota del carné!...”


A veces quedan conformes de las explicaciones que los maestros dan de sus actividades y otras veces no.
Pasiones, encuentros, desencuentros, alegrías, sustos, asombros, suerte del docente de este año, son algunos de los tantos sentimientos que se viven a diario.
Es que la escuela no es neutra. Tiene espíritu, pasión, afectos. No es meramente un edificio donde se cumplen tareas, formulismos y horarios.
La escuela late desde que abre sus puertas hasta que las cierra a la salida del último alumno.
Y aún así, luego la escuela sigue latiendo. Cada integrante, maestros, padres, alumnos y vecinos llevan a sus hogares para compartir todo lo que vivieron en la jornada.


-“...La maestra dijo hoy que...”
“-....Qué hablaron en clase?....
“-Sólo eso escribiste en el cuaderno?...”
“...-Aprendiste algo hoy?

La sala del aula ,ese espacio en donde se desenvuelve un proceso de interacción entre la enseñanza y el aprendizaje, entre los objetivos y propósitos entre los afectos y las responsabilidades no tiene fronteras. Porque en cada hogar se comenta lo que se hizo en clase. Cada uno libre de pensamiento opina, discute y argumenta esta acción.
Todo esto es parte de la búsqueda de identidad, a nivel localidad, familiar o personal.
Por  todo esto hoy en día las instituciones reclaman la participación de los padres en el quehacer educativo. Participación entendida como la forma de colaborar con la escuela  desde el rol que ocupa .

-“Mire maestra a mi no me gusta su forma de enseñar, los niños no aprenden...”
-“-¿Por qué no manda menos tareas...?


Los docentes nos hemos visto a diario cuestionados e interpelados .Es muy difícil de trabajar cuando los sentimientos  y los afectos atraviesan el currículum escolar.
“-A veces me desanimo de ver de cómo conformar a los padres, a la institución ,a mis niños y a mi misma...”

Es realmente un desafío el evitar fragmentación donde lo que se busca es espacios de trabajo cooperativo .La educación que cada uno como padre tuvo, difiere mucho de la que hoy se ve en las aulas. Los encuentros y desencuentros de padres y escuela surgen a diario porque es muy difícil interpretar  la vida dentro del aula. La  acción multicultural de la escuela hace que los maestros tengan  que actualizarse para dar respuestas a las necesidades de las familias que conviven  en el día a día.

Surgen desde la interna de cada escuela. los diálogos de los docentes preguntándose en la agenda educativa  ¿cómo enseñar ¿ ¿qué enseñar? Y     ¿ para qué enseñar.? Cómo así ,las dudas o incertidumbres de las familias sobre el accionar docente.
Son profesionales, casi expertos  en educación, apasionados de su trabajo y  tienen muchos recursos a utilizar en cada situación y hacer uso de criterios acordes y establecidos  en cada institución.
Los padres sólo deben velar para que éstos propósitos se cumplan y dejar que quienes han elegido la profesión docente tienen la aptitud para eso,  den prioridad a la enseñanza, apliquen el plan de estudios  previamente planificado.
Ayudar “desde afuera” significa colaborar  apoyando la labor, incentivando al hijo a contribuir, colaborar y sobrellevar el curso. Acercarse a la escuela para conocer al docente, tratar de tomarle afecto, porque es quien está cerca del pequeño estudiante para ayudarlo a aprender  a crecer.

La escuela, las aulas es razón e intuición, es saber y es sentimiento, es diseñar previamente y tener plasticidad parea resolver cuestiones que se presentan. Es el espacio de las rutinas, pero también el espacio de creación, de formación de hábitos con cierto rigor disciplinario, pero también con afecto y cariño.
Hay que pensar la escuela e interpretarla.  Todos somos parte de una historia colectiva social donde cada uno es una individualidad lo que significa también que dentro de esta trama social ,el ser docente( que es quien está preparado para enseñar el currículo), el ser alumno )quien debe venir a la escuela para aprender) y el ser padres (quienes son los que deben apoyar el proceso educativo y no interceptarlo ) son los actores que deben buscar la manera de convivir, adaptarse y aceptarse.

Ana Maria Castro Luca
Docente y E. Licenciatura en Ciencias de la Educación.
anamaria28@hotmail.com





Estrés en las Instituciones educativas. Un síntoma de actualidad

Artículo 340
Ana Maria Castro Luca
Lic. en Cs de la Educación

Estrés en las Instituciones educativas.

 


     Los eventos de la rutina diaria de los niños y adolescentes generan estrés. Las presiones de la vida moderna están obligando a  los estudiantes a crecer demasiado pronto y esto hace que la infancia sea un tanto angustiosa. Se espera que los niños de hoy  tengan éxito en la escuela, sean competentes, competitivos y satisfagan las necesidades emocionales de los padres y adultos  que los rodean.

      Las instituciones educativas manejan el concepto de calidad, clave para comprender los desafíos y las propuestas que vive este siglo. La demanda de la sociedad es generar y trasmitir conocimientos. Capacitar al ciudadano para que se inserte en el mercado laborar. Se busca lograr que los chicos de hoy sean seres productivos, críticos, capaces y reflexivos.
¡Pero estos niños están expuestos  a todo tipo de problemas y situaciones! Y  aunque pase todo eso, los niños en crecimiento no son adultos en miniatura, ellos sienten como niños, piensan como niños y necesitan de la niñez para su sano desarrollo. Pero parece que los adultos les estamos robando este tiempo que ellos necesitan.

    Se observan distintas clases de niños y adolescentes. Hay unos que son capaces de soportar circunstancias y que conservan su compostura y competencia ante los desafíos y amenazas o  eventos traumáticos. Creo que esos factores se deben a las relaciones familiares sanas que logran un desenlace positivo.

    Hay otros muy vulnerables, capaces de absorber mucha ansiedad, adquirir posturas desafiantes, depresión y violencia en su actuar.

    Aparece entonces el agotamiento, el cansancio emocional, sensación de no poder cumplir con el trabajo, inutilidad y pérdida de control. Esto es bastante común tanto en los niños como  en los  profesionales de  la enseñanza.

¿Hay estrés en las instituciones educativas?

    Bien sabemos que todo aquella persona cuya labor sea trabajar con niños, tener que enseñarles a  adquirir conocimientos, modificar costumbres, exigir algo, saben que no siempre se sale de esta labor, como cuando se entra. Todos los que están involucrados saben que tener expectativas, compone de manera conciente o inconciente la posibilidad de generar estrés.
                   
    No sólo los bajos rendimientos, sino también las formas de educar, las actitudes de quienes conviven a diario son síntomas que se perciben en la meta final.
 A esta altura del año, cuando se aproxima la última etapa del ciclo, cuando se pone sobre el tapete los resultados anuales, surge como por arte de magia un clima de competitividad y promoción del individualismo. Todos quieren sobresalir, ser los mejores.



¿Quién es mejor que quién?

    Una institución educativa debe tener como misión lograr individuos competentes. Pero debe también velar que esa competitividad no lleve a desfigurarse y transformarse en una lucha en donde para ganar se pierdan otros valores. Por eso debe  hablarse de competencias y no estrictamente de competición, ya que esta última genera un clima de lucha por ganar algo. Y auque a veces parece ser algo sano, no siempre está exenta de tales sentimientos, por lo que puede ser motivo de sufrimiento.
La escuela es un sitio que está diseñado para adquirir competencias .Ser competente es tener capacidad  a partir de la integración de saberes de diferente naturaleza, o sea, habilidades conceptuales, prácticas y estrategias de conocimiento.
Ser competente es tener la capacidad de dar respuesta a una situación imprevisible, anticipar el problema y dar alternativas para su resolución.

     En los individuos desde edades tempranas, obtener eficiencia y muchas veces nos encontramos incapaces de detectar cuanto afecta. No es lo mismo que si hablamos de competición. Este término se confunde a veces. Competición es una lucha, una pugna  una carrera, es un llegar...no importa cómo ni que se deja en el camino. A fin de año, entra la fiebre no por ser competentes sino por ser competir. Los niños no se dan cuenta  que sus esfuerzos por satisfacer las exigencias laborales en forma frecuente y en tiempos prologados causan sin lugar a dudas  causan estragos. Y eso no lo podemos permitir. El estrés no es bueno.
No tenemos los maestros un termómetro para medir el estrés que se genera en  los alumnos al enfrentarlos a diario a exigencias , a cargas extras  y a presiones .

-“Esta prueba escrita servirá para saber quien es el mejor”
¿Que mecanismo utilizar para evitar  esa sensación de incomodidad que experimentan los niños y estar alertas para evitarlos? El programa escolar que el maestro o proefesor enseña  siempre tiene expectativas altas  y sobrecargamos a los niños. A esto hay que agregar las expectativas de los padres y la familia. No existe ningún padre que no reciba con ansiedad el carné de calificaciones y que lo compare con el compañerito o el amigo.

¿Cómo prevenir el estrés en las Instituciones Educativas?

   Hay formas a esta altura del año de reducir el estrés en la escuela. Reorganizar el calendario de asignaturas incluyendo  ratos de ejercicio, escuchar música y dar oportunidad de realizar trabajos que sean satisfactorios como ser pintar, hacer manualidades.
Un docente debe saber guardar relación  con las capacidades de cada uno .Si una tarea requiere de gran esfuerzo, hay que saber facilitar el tiempo necesario para recuperarse de la fatiga
Una escuela debe dosificar esfuerzos y tratar de evitar  tensiones.
Ana María Castro Luca. anamaria28@hotmail.com.







martes, 1 de octubre de 2013

domingo, 22 de septiembre de 2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

Campamentos . Cinco reglas para vivir una experiencia inolvidable



Art. 329 Ana Maria Castro Luca.
Licenciada en Ciencias de la Educación.





Cuando se planifica un Campamento con un grupo de personas adultas,jóvenes o pequeños,existe una instancia previa en donde se ponen en juego muchísimas emociones y actitudes en los protagonistas. La imaginación,el deseo de aventuras nuevas,el lugar desconocido. Todo lo que se va a vivir se potencian en su máximo exponente.

Imposible dominar esas emociones y se debe trabajar en el grupo que viaja hacia la aventura maravillosa para que desde el "vamos" no fracase la expedición.

Desde el instante de que se sabe la fecha de salida, todos los involucrados deben saber que las normas de convivencia deben estar claras.
Convivir con integrantes que no son de nuestro entorno y que la vida cotidiana se detiene para vivir esa experiencia es fundamental.

Hay que dejar por unos días la tecnología,los celulares,las redes sociales el internet para ingresar a un plano geográfico diferente en donde se desconoce todo y que por esos días se debe vivir con el encuentro de la naturaleza y otras personas.

La primer regla es que a medida que vamos transitando la carretera que nos aleja de nuestros afectos ,de nuestros hábitos es ir pensando la forma de abrir los sentidos,para sentir,oler,respirar,mirar,tocar,escuchar lo que la naturaleza nos dice,nos brinda,nos regala.



Para las personas que viven en la ciudad, es muy importante alejarse,relajarse y disfrutar esta oportunidad.
Lejos de la contaminación sonora, del pavimento,de las calles transitadas,de las exigencias de los horarios ,de las correrías para llegar a la hora al trabajo, al colegio,al club y a todas las actividades que sin querer se vive estemos donde estemos.

La segunda regla es llevar indumentaria adecuada para realizar actividades al aire libre donde muchas veces debemos ensayarlas varias veces como caminar en terrenos desconocidos,rocosos,trepar árboles o cruzar alguna aguada.



La tercera es utilizar elementos propios para ese destino elegido como linternas,equipos de dormir,cañas de pescar ,un botiquin y saber improvisar cosas a la hora de convivir en la naturaleza.Si se lleva carpas deberán tener en cuenta productos higiénicos acordes para el control de la higiene.Como ser alcohol en gel y lavarse las manos ante cualquier ingesta de medicamentos. Si se va a cabañas, hacer buen uso de los gabinetes higiénicos que deberán tener jabón y otros productos.



En muchos campamentos no hay luz,por lo que hace que sea interesante,dado que se puede ver las estrellas,la luna que los de la ciudad no ven por existir edificios altos, sentir ruidos de animales y verlos no arriesgarse a tocarlos pues se desconoce su reacción y podría producirse algún inconveniente que perjudicaria el disfrute de esos dias. Hay que ser precavidos sin perder el deseo de explorar lo desconocido.




La cuarta regla es poner todo de sí, dejar aflorar el buen humor frente a alguna situación y colaborar en todo o pedir ayuda si es necesario. No todo lo que se vive es fácil. Acostumbrados a tener todo al alcance de la mano y estar frente a la naturaleza a veces dificulta .Por eso frente a la adversidad ponerle humor es importante.Recordemos llenar nuestra mochila con los valores que nos han formado como ser la tolerancia,el respeto por uno mismo y por los demás,la integración con el medio y las demás personas que convivien esos días.








La quinta regla es dejar el lugar utilizado de la misma manera que lo encontramos.No dejar restos de alimentos y controlar que no olvidemos ningún objeto personal dado que tal vez no volvamos mas a ese lugar. Si realizamos fogatas tapar los restos con arena para evitar que se reanime el fuego y produzca incendios.




Guardar en la memoria todos los pequeños minutos y valorar lo vivido para que cuando se esté de regreso sea una experiencia inolvidable. Sirve registrar en fotos momentos del recorrido para luego compartirlo con los demás que no pudieron realizar esa experiencia.
Cada ser humano vive estas experiencias de manera única. Si resulta positivo,se pueden planificar nuevos campamentos.Si resultan negativos, volver a intentarlo.Porque de eso se trata la vida...no viene con instrucciones para saberla vivir.Lo bueno de todo es que siempre aprendemos algo.